♦Oraciones

♦Meditaciones y Reflexiones:

La Virgen y el Santo Rosario

 

♦Cómo rezar el Santo Rosario.

♦Un buen Método:

1.Ante el Crucifijo realiza la señal de la Cruz, y recita el Credo de los Apóstoles.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.

Amén.

El Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurección de la carne y la vida eterna.

Amén

anunciar el primer Misterio y después rezar un Padre Nuestro

 Reza un Padre Nuestro al comenzar con la primera cuenta grande del Rosario.

Se enuncia en cada decena el "misterio", por ejemplo, en el primer misterio: "La Encarnación del Hijo de Dios".

Después de una breve pausa de reflexión, se rezan: un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria. !Oh Jesús mío

A cada decena del "rosario" se puede añadir una invocación.

A la final del Rosario se recita la Letanía Lauretana, u otras oraciones marianas.

 

Padre nuestro,

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén

Rezar tres Ave María en las siguientes tres cuentas grandes del Rosario

5.  En cada una de las diez cuentas pequeñas recitar un Ave María mientras se contempla el Misterio.

Dios te Salve, María,

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

4.  En la última cuenta grande rezar un Gloria,

Gloria al Padre

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

6.  En cada una de las cuentas grandes rezar un Gloria y decir la oración del Ángel de Fátima

Oh Jesús mío

¡Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre espelcialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia.

Amén

7.  Al final del último Misterio rezar el Gloria seguido de ¡Oh mi Jesús! y de una Salve.

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos:

¡Oh Dios! cuyo único Hijo, por medio de su eterna vida, muerte y resurrección, nos ha mostrado el premio de la salvación eterna: concédenos, te imploramos, que por medio de la meditación de estos Santos Misterios del Rosario de la Bienaventurada Virgen María, podamos imitar su contenido y obtengamos lo que prometen: por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

8. Oración por las intenciones.

Se puede optar por: pedírselas a Nuestra Señora y enumerarlas antes del inicio del primer Misterio, se puede también dedicar el Rosario completo a una única intención; o enumerar cada intención al comenzar cada Misterio, antes del Padre Nuestro.

 

♦La letanía de Loreto - Nuestra Señora de Loreto

Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María

 

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♦Misterios Gloriosos

♦Misterios Luminosos 

 

♦Un buen Método:

Antes de empezar: Pedidle al Espíritu Santo que os ayude a rezar bien, poneos por un momento en presencia de Dios.

 

Antes de comenzar una decena, deteneos durante un momento o dos - dependiendo de cuánto tiempo tengáis - y contemplad el misterio que estés a punto de honrar en esa decena.

 

Estad siempre seguros de pedirle a Dios Todopoderoso, a través de este misterio y de la intercesión de la Bienaventurada Madre, una de las virtudes que más sobresalgan en el misterio que contempláis, o una de las virtudes que creáis necesitar más.

 

Tened especial cuidado y pedidle a la Virgen una gracia especial.

 

Pedidle a Dios que os ayude a cultivar alguna de las grandes virtudes Cristianas o para que os ayude a superar alguno de vuestros pecados.

 

¡Evitad cometed una falta muy común en la que incurre mucha gente cuando reza el Santo Rosario: no tener mayor intención que la de terminar de rezarlo lo antes posible! Es verdaderamente patético ver como la mayoría de la gente que reza el Santo Rosario, lo rezan increíblemente rápido y mascullando; de manera que ni siquiera pronuncian adecuadamente las palabras. Por ello, no se puede pensar que dirigirse de esta manera a la Virgen sea un elogio y sin embargo creemos que a Jesús y a María les satisfará… A veces nos sorprendemos al ver que ni siquiera las oraciones más sagradas de nuestra santa religión parecen no dar fruto, y que, después de rezar miles de Rosarios, no seguimos siendo mejores que antes.

 

Os pido que ralenticéis la velocidad que a veces nos resulta más cómoda y que os detengáis brevemente varias veces mientras rezáis el Padre Nuestro y el Ave María. He puesto una cruz en cada pausa, para que veáis:

 

 

Padre Nuestro que estás en los cielos +

santificado sea Tu nombre +

venga a nosotros Tu reino +

hágase tu voluntad+

así en la tierra como en el cielo+

Danos hoy nuestro pan de cada día +

perdona nuestras ofensas+

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden+

No nos dejes caer en la tentación+

y líbranos del mal+

Amén.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia,  +

el Señor es contigo; +

bendita tú eres entre todas las mujeres, +

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. +

Santa María, Madre de Dios, +

ruega por nosotros, pecadores, ahora+

y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

 

San Louis de Monfort

 

 

 

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