Acerca de Madre Teresa de Calcuta

 

Beatificación

 

MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LA BEATIFICACIÓN DE

MADRE TERESA DE CALCUTA

 

 

Homilía del  cardenal José SARAIVA MARTINS

Lunes 20 de octubre de 2003

 

1." Vosotros sois la luz del mundo; no puede ocultarse la ciudad edificada sobre un monte" (Mt 5, 14)-  La imagen que Jesús usa en el Evangelio que acabamos de proclamar explica por qué Juan Pablo II quiso agregar a Madre Teresa de Calcuta al Rollo de los Bienaventurados ayer. Su testimonio de vida y su ejemplo como "Madre de los pobres" hablan elocuentemente a todos, creyentes y no creyentes, y son tan patentes como lo es  la ciudad situada en una colina.

 

Hoy estamos aquí para dar gracias a Dios por la luz que nos ha llegado a cada uno de nosotros y a todo el mundo a través de Madre Teresa. Esta gran mujer de nuestro tiempo esta una mensajera valiente del Evangelio cuya vida estaba profundamente marcada por el amor. Ahora es venerada entre los Bienaventurados de la Iglesia. Por lo tanto, miremos a ella como un ejemplo y una fuente de inspiración.

Madre Teresa era, como se describía a sí misma, misionera, mensajera del amor de Dios y embajadora de su paz. Ella quería que las personas que amaba experimentasen la ternura del amor de Dios. Su mano afectuosa, sus brazos abiertos, su sonrisa luminosa, sus gestos de bienvenida, todo llevó el mensaje: "Eres amado, eres aceptado, hay alguien para cuidarte". El poder persuasivo del amor de Madre Teresa podría ganar corazones.

Su vida fue un ejemplo concreto de cómo vivir el himno al amor en la Carta a los Corintios de San Pablo: sin el amor no somos nada, y carece de sentido lo que hacemos. En cambio, una vida desbordante de amor comporta una fecundidad sorprendente."

 

La misma Madre Teresa narraba lo ocurrido cierto día, al llevarle a la casa de Calcuta una mujer recogida en la calle, cubierta en todo su cuerpo de llagas  purulentas . La "Madre" la acoge con gran dulzura, la cura y limpia durante horas. Aquella pobre criatura, aun en medio de tantas atenciones maternales, no dejaba de zaherizarla. Finalmente, la mujer exclama: "hermana, ¿por qué actúas así? No todos se comportan como tú. ¿Quién te lo ha enseñado?"  Madre Teresa, con el candor y la ingenuidad de su alma, respondió: "me lo ha enseñado mi Dios". Aquella mujer replicó: "Hazme conocer a tu Dios". Entonces  Madre Teresa, abrazándola, le dio la última y más encantadora respuesta: "Ahora ya conoces a mi Dios. Mi Dios se llama Amor (véase A. Comastri en Madre Teresa, la Donna delle Beatitudini. Grabación audiovisual, Messaggero , Padua).

 

 

2. La nueva Bienaventurada  basó su existencia en las Bienaventuranzas, que fueron su modelo de vida. "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque el Reino de los Cielos es suyo" (Mt 5, 3). Madre Teresa dedicó toda su energía al servicio de los pobres y necesitados. La pobreza y el sufrimiento no eran el centro de su atención; en cambio, su vida estaba dirigida hacia la unión total con Dios al abandonarse en sus manos sin condiciones. Puso toda esperanza en el Señor y, debido a esto, logró tocar los corazones de los pobres, dándoles la comodidad y el consuelo del Reino que se ha preparado para ellos.

 

"Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mt 5, 8). Ésta era una de las

frases de Cristo más preferidas por Madre Teresa. Ella nunca se cansaba de repetir que "un corazón puro puede ver a Dios". Ella se refería a la visión penetrante de la fe que proviene de tener a Dios solo como el centro de su vida, que en cada circunstancia y situación le permite a uno percibir su mano siempre trabajando en la vida de la humanidad. La fe de  Madre Teresa fue tan grande que la llevó a reconocer a Dios incluso en la tristeza y la tragedia.

 

Su fortaleza al afrontar los múltiples desafíos y dificultades con que se va encontrando en su servicio a los pobres es admirable y un estímulo verdadero para imitarla. La grandeza de su amor la llevaba incluso a sonreír cuando más difícil era su misión; su profunda fe la ayudó a mantenerse llena de gozo aun en medio de los sufrimientos internos y externos

 

Realmente podemos decir que  Madre Teresa fue un regalo de Dios para el mundo moderno que está hambriento de verdad y amor, dado libremente y sin reservas. Como estaba completamente consumida por el amor a Dios y totalmente dedicada a proclamar el Evangelio, con los hechos ante todo, muchos la vieron como un auténtico ejemplo de vida cristiana; se sintieron atraídos por el Rostro de Cristo que brilló en ella y en su servicio a los pobres. La gente de todas las creencias amaba a  Madre Teresa. Las palabras famosas con las que el Secretario General de las Naciones Unidas presentó a la nueva Bienaventurada cuando fue invitada a esa asamblea  son muy conocidas, ya que han viajado por todo el mundo: "Ésta es la mujer más poderosa del mundo. Ésta es la mujer que es bienvenida en todas partes con respeto y admiración. Ella es verdaderamente la "Organización de las Naciones Unidas", porque ha acogido en su corazón a los pobres de todas las latitudes de la tierra".

 

Estas palabras causaron  vergüenza cierta  a la diminuta Madre de Calcuta y ella respondió con una magistral lección de vida, ascesis y espiritualidad cristiana: "No soy más que una mujer pobre que ora. Al orar, el Señor ha llenado mi corazón de amor, y así he podido amar a los pobres con el amor de Dios ".

 

 

3. En el mundo de hoy también, los hombres y las mujeres todavía se sienten atraídos por los valores y los  ideales altos de bondad y amor que  Madre Teresa vivía en su verdad más profunda. La firme fe en Dios y la sumisión a la ley divina sustentaron todas sus virtudes. Ella le ofreció su vida sin reservas y Dios podía hacer maravillas en ella y a través de ella, precisamente por su docilidad.

Por esto también,  Madre Teresa vivirá en la Iglesia como un ejemplo brillante, ofreciendo apoyo y aliento en el camino hacia la santidad, que ella considera el simple deber de todo cristiano.

 

"Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder" (Mt 5, 14). Aunque Madre Teresa nunca buscó la fama, ejerció una inmensa fascinación que no puede explicarse con las categorías de este mundo, sino que debe verse en su horizonte sobrenatural, el que alimentó a los santos. De hecho, la atracción de su santidad cosechó innumerables buenos frutos, primero enamorados, luego cautivados en una cadena de amor.

La Bienaventurada Teresa de Calcuta sigue siendo un maravilloso ejemplo y un signo lleno de fascinación por nuestro tiempo de cómo una vida fundada en las Bienaventuranzas puede estar llena de amor y dar luz al mundo, esa luz que es Cristo.

 

Postulación de  Madre Teresa

Postulation of Mother Teresa

♦Se puede leer un Comentario  de esta homilía por el Cardenal José Saraiva Martins, cmf. Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. (Revista Vida Religiosa)

 

 

 

 

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