Acerca de Madre Teresa de Calcuta

 

Beatificación

El significado del viernes 20 de diciembre 2002

PRESS RELEASE OF THE POSTULATOR OF THE CAUSE OF BEATIFICATION AND CANONIZATION OF MOTHER TERESA

 

Dos veces al año, antes de Navidad y en julio, el Papa aprueba los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre los milagros. El viernes 20 de diciembre, entre los decretos que debían ser aprobados, se encontraban los referentes a la heroicidad de las virtudes de Madre Teresa y al milagro atribuido a su intercesión. Dado que éste es el paso final hacia la beatificación, poco después de la aprobación de los decretos, se anunció públicamente la fecha y el lugar de la Beatificación de Madre Teresa.

 

¿Qué es un Santo?

 

Un santo es un discípulo de Jesucristo que “vivió una vida de extraordinaria fidelidad al Señor”.[1] Los santos son personas que en esta vida estuvieron tan unidos a Jesucristo que, con su ayuda, se esforzaron para hacer “en todo la voluntad del Padre”,[2] dedicándose a buscar “la gloria de Dios y al servicio del prójimo”.[3] Los santos nos dan un brillante ejemplo de todas las virtudes, incluyendo la fe, la esperanza y el amor a Dios y a todos los seres humanos; la prudencia (o sabiduría práctica), la justicia, la fortaleza (o coraje) y la templanza (o dominio de si mismo); el desprendimiento, la pureza y la obediencia; la humildad, la sencillez y la magnanimidad. Cada santo destaca por algunas virtudes particulares. Por esta razón, la Iglesia los propone a sus miembros como amigos y compañeros en el seguimiento de Cristo, como modelos a imitar y como intercesores ante Dios.

 

Madre Teresa fue conocida en todo el mundo por su servicio de todo corazón y gratuito a los más pobres entre los pobres, una virtud que elevó los corazones de muchos hacia Dios e inspiró a muchos a imitarla.

 

¿Cuál es el significado de la Beatificación?

 

La canonización de un santo es un acto solemne por el cual el Papa, autoridad suprema de la Iglesia Católica, declara que una persona ha practicado las virtudes en grado heróico y ha vivido en fidelidad a la gracia de Dios, por lo cual está con Dios en el cielo y como tal debe ser venerada en toda la Iglesia. El Papa inscribe a esa persona en la lista de los santos. Otra palabra usada para lista es “canon”, de aquí el término “canonización”. La expresión “elevado a los altares”, usada a menudo como equivalente de “canonización”, significa que a esa persona le ha sido asignado un día de fiesta en el calendario anual de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia. La asignación del día de la fiesta se hace en el momento de la beatificación.

La beatificación es un paso del proceso de canonización. Mediante la beatificación, el Papa permite la veneración pública de esa persona en la Iglesia Local, en la Congregación Religiosa a la que el nuevo Beato pertenecía y en otros lugares, por aquellos que reciben el permiso de hacerlo. Es importante notar la diferencia: un santo debería ser honrado en las celebraciones litúrgicas por la Iglesia universal, es decir, por toda la Iglesia, mientras que el beato puede ser honrado en las celebraciones litúrgicas sólo en algunos lugares.

La finalidad del trabajo anterior a la beatificación es la de establecer lo más cuidadosamente posible, según criterios históricos, la biografía del candidato, indicar cómo el candidato practicó las virtudes cristianas y demostrar que los miembros de la Iglesia, es decir, “los fieles”, lo consideran santo y, por lo tanto, digno de veneración.

Este proceso tiene dos fases. La primera fase, la fase Diocesana, recae bajo la responsabilidad de la Iglesia Local en la que el candidato vivió; en el caso de Madre Teresa, la Archidiócesis de Calcuta. Esta fase, bajo la autoridad del Obispo local asistido por el Postulador, se centra en la recogida de información – recogida de documentos e interrogatorios a los testigos – sobre la vida, virtudes y fama de santidad del candidato a la canonización. Una vez abierta la Fase Diócesana, el candidato puede ser llamado “Siervo de Dios”.

La segunda fase es la Fase Romana. Los resultados de la investigación llevada a cabo por la Iglesia Local se trasladan a la Congregación para las Causas de los Santos [CCS], una oficina del Vaticano, para su estudio y evaluación. Este trabajo es llevado a cabo por el Postulador bajo la supervisión de un oficial de la CCS. Después de su estudio por parte de un grupo de teólogos y de una comisión de Cardenales y Obispos, la CCS presenta sus conclusiones al Papa para que emita su juicio sobre lo que ha sido realizado.

Cuando el Papa afirma que el Siervo de Dios ha vivido verdaderamente una vida cristiana heróica, el candidato es denominado “Venerable Siervo de Dios”. Después de la aprobación de un milagro atribuido a la intercesión de esa persona, se puede llevar a cabo la ceremonia de beatificación.

 

El milagro

 

Un milagro es un hecho extraordinario, científicamente inexplicable y, en una causa de canonización, directamente atribuible a la intercesión del Siervo de Dios. En las causas de los santos, los milagros investigados son normalmente curaciones, al ser más facilmente documentables. Los milagros y las gracias o favores, concedidos después de haberlo pedido al Siervo de Dios, evidencian que Dios mismo está en el origen de la fama de santidad de esa persona. Un milagro es una señal de la aprobación divina. Los milagros confirman que es Dios quien ha hecho surgir en los fieles la opinión de que un particular Siervo de Dios merece la canonización.

Un hecho propuesto como milagro está sujeto a una minuciosa investigación científica realizada por expertos. Para la beatificación debe ser reconocido que un milagro auténtico ha sido obtenido por la intercesión del Siervo de Dios.

 

De Beato a Santo

 

Un Siervo de Dios que ha sido beatificado se llama “Beato”. El Beato puede ser canonizado después de un segundo milagro atribuido a su intercesión (el primero es necesario para la beatificación).

Madre Teresa será siempre Madre para aquellos que la conocieron, de aquí mucha gente la llamará “Beata Madre Teresa”, pero oficialmente será conocida como “Beata Teresa de Calcuta” y posteriormente, si Dios quiere, como “Santa Teresa de Calcuta”.

 

El propósito de la Canonización

 

Al honrar a sus hijos que vivieron como héroes de la fe y del amor, la Iglesia reconoce el poder y la actuación del Espíritu Santo en su seno. Los santos nos dan alegría, su ejemplo mantiene nuestra esperanza y su amistad aumenta nuestro amor y unión con Dios y con los demás. Una canonización es un modo de dar gracias a Dios honrando a una persona que ha sido tan fiel al plan de Dios en su vida.

 

 

 

 

 

Postulation of Mother Teresa

 

 

 

 

 

 

 

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