Encuentro con el Padre Brian MC En la Universidad San Pablo-Ceu de Madrid

 

Buenas tardes, espero que entiendan lo que voy a decir, y disculpen mi español no perfecto, y con acento mejicano.
La Madre Teresa era una persona que fascinaba y todavía fascina a mucha gente en todo el mundo, era una persona muy conocida y muy admirada, pero aún así, fue capaz de esconder su vida más íntima en lo que concierne a su relación con Jesús. Gracias a los sacerdotes y arzobispos jesuitas de Calcuta, cuando hemos empezado la causa de canonización de la Madre Teresa, en el año 1999 y tuvimos que empezar a recoger documentos, tuvimos que ir a los archivos de los jesuitas y del arzobispado de Calcuta. Cuando nos entregaron las cartas que había allí, es cuando hemos descubierto que había cosas que ni siquiera las Hermanas más cercanas a ella conocían. Y por estas cartas podemos entender o ver mejor como fue la Madre antes de la Fundación de las Hermanas y podemos ya conocer mejor la profunda relación que tenía con Jesús.
Ella misma no quería que estas cartas se dieran a conocer ni se publicaran, pero los jesuitas han entendido, que su experiencia no fue una experiencia simplemente para ella, la Iglesia nos enseña que el carisma (la gracia que un fundador o una fundadora recibe) es más para los demás, para la Iglesia, que para ella misma.
Pensando en el futuro de la Congregación, se creyó que era mejor conservarlas, y teniendo en cuenta que la Madre Teresa hoy es Beata y que será Santa en un futuro, vemos que el legado que la Madre Teresa ha dejado no es solo para la familia de las Misioneras de la Caridad, sino para el bien de la Iglesia.
Se ha publicado este libro recientemente “Ven y se mi luz”, cuyo título son las mismas palabras que Jesús le dijo a la Madre en el año 47,  pero antes de hablar de este periodo de su vida, les voy a presentar 3 aspectos que las cartas nos revelan y como muestran que ya siendo Hermana del Loreto estaba ya muy avanzada en la vida espiritual.
En el año 42, es decir, cuando la Madre estaba todavía en Loreto, 5 años después de sus votos finales, explicaré antes que cada año en su retiro anual tenía la práctica de darle algo especial a Jesús y ese año hizo el voto de “no negarle nunca nada a Dios”, bajo pena de pecado mortal. Osea que ella, si no lo cumplía, la consecuencia sería separarse de Dios, y era tal el amor que le tenía que hizo ese voto.
Cuatro años después, en el tren de Calcuta a Darjeeling recibió la inspiración para empezar esta obra para los más pobres de entre los pobres. Antes no sabíamos nada, de los detalles de lo que pasó en ese día y en estas cartas nos dicen que empezó el 10 de septiembre, Jesús le habló, fue una locución interior, no escuchó las palabras de Jesús como desde fuera, pero en su interior escuchó estas palabras de Jesús con su voz.
Le pidió salir del Loreto y empezar su trabajo con los más pobres de entre los pobres. Ella escribió después notas de todo esto, no tenemos esas notas, pero tenemos las cartas que ella escribió al Arzobispo de Calcuta en enero y diciembre del 47.
Leyendo estas cartas podemos leer el diálogo entre Jesús y Madre Teresa, casi las primeras palabras que Él la dice se refieren al voto que ella hizo hacía 4 años “¿No me vas a negar esto a mi? Te estoy pidiendo esto...no te vas a negar a hacer esto por mi”.
Ella obviamente, no se podía negar a hacer lo que para ella era seguro la voluntad de Dios.
Entonces Jesús estaba hablando con la Madre Teresa, no solo ese día 10 de septiembre, sino que continúo durante varios meses, las últimas palabras fueron en agosto del 47. Entre esas palabras encontramos el siguiente texto:- “Ven se mi luz, no puedo ir solo, ellos (los pobres) no me conocen, y por lo tanto, no me quieren. Tú, llévame con ellos cuánto deseo entrar en sus agujeros, en sus oscuros e infelices  hogares”-. Y por eso en septiembre del 47 y durante 6 meses, la Madre Teresa experimentó una unión mística con Jesús, cuando tenía solo 36 años.
Años más tarde escribió a uno de los jesuitas diciendo:-“Simplemente, Él se dio a mi en plenitud”-. Y también, su confesor, el Padre Van Exem escribió al Arzobispo de Calcuta diciendo que “la Madre tenía una continúa, profunda y violenta unión con Dios”. Queriendo decir que fue algo muy fuerte y muy intenso.
Ella habló ya en Loreto durante dos años, de la oscuridad; y eso es algo muy normal, no como San Juan de la Cruz y otros han escrito, la noche oscura es aún necesaria para prepararse para llegar a esta unión total con Dios. La Madre Teresa después de esta noche oscura en Loreto experimentó esos meses de intensa unión con Jesús en el 47 y luego, como sorpresa, otra vez, cuando ya empezó la obra en el 49 empieza de nuevo con esa oscuridad, experimentando un terrible sentido de pérdida, soledad, sentía que Jesús ya no la quería y sentía como no tenía fe o no tenía amor y para ella, que quería amar a Jesús como nadie le había amado antes, siguiendo a Sta. Teresita de Lisieux quería amar a Jesús con todo su ser y con todo su corazón; o como escribió en otra carta, quería vivir solamente por amor a Él.
Ella fue una mujer apasionadamente enamorada de Jesús, en su consagración religiosa tomó ese voto, había experimentado esa intimidad con Jesús y sintió como había desaparecido, no fue una crisis de fe, fue una PRUEBA de fe. No hubo ni un solo segundo en el que ella pensara “tal vez Dios no exista”, no fue nada de eso, creo que siendo una prueba de fe, fue más aún una prueba de Amor. Ella quería amar a Jesús y después sentir que era esposa de Jesús, pero de Jesús crucificado. Después decía que la pobreza más grande es “no sentirse amado, querido, o que nadie se preocupa por nosotros” y eso es lo que experimentaba en su relación con Jesús y en este aspecto es importante ver también el aspecto que une todos los elementos de su vida “La sed de Jesús en la Cruz”, por eso en cada capilla de los Misioneros y Misioneras de la Caridad están escritas estas palabras “Tengo Sed”.
Esta imagen de Sed quiere expresar la intensidad del deseo, el anhelo de Jesús, de Su amor por nosotros y también lo que quiere nuestra salvación y nuestra santificación. La Madre hablaba de su sed dolorosa. Y como respuesta a este intenso amor de Jesús por nosotros, ella quería responder con todo su amor posible, por eso decía que el fin de la Congregación era:- “Saciar la sed de Jesús en la Cruz por amor y por las almas”-. Su relación personal con Jesús fue la manera de saciar la sed de Jesús por amor, primero su propio amor, y después, saciar la sed de Jesús por las almas al servir a los pobres también.
Cuando estamos hablando de la noche oscura especialmente en los años después de su unión con Jesús, los años en que estaba viviendo como Misionera de la Caridad, fue su manera de vivir su unión con Jesús. Hay otros santos, como San Pablo de la Cruz, San Juan de Chantal o Sta. Teresita de Jesús que también experimentaron una noche oscura como parte o después de su unión mística, y por eso no es simplemente la noche oscura, es la noche oscura como manera de vivir la unión, en general, se puede, llegando a esta unión contemplativa, se puede vivir en varios momentos o ritmos, consolación, alegría de experimentar esta unión, pueden ser también momentos de sequedad y también un anhelo intenso de Dios.
La Madre en el año 58 ya no experimentó esta consolación de unión, y esto no significa que perdiera la fe, sino que vivió, como ella decía, una fe ciega, una fe pura. También habló de una unión continua, también escribió a un jesuita:-“No puedo decir que estoy distraída, porque mi mente y mi corazón, están continuamente con Dios”-. Pero al inicio, en los años 50 aceptaba esta experiencia porque era para ella la voluntad de Dios para su persona, tal y como ella había profesado en su voto del año 42.
Pero después de 11 años un jesuita, la ayudó a entender esta experiencia como parte de su vocación o como parte del carisma que había recibido, le dijo que:- “Era el legado espiritual de su labor”-. Y cuando ella entendió eso, escribió que eso que ella había vivido era una parte pequeña del dolor que Jesús había experimentado en la Tierra y ahora Él quería tener esa experiencia en ella, y por eso, más que nunca quería entregarse a Dios y a su voluntad.
Una parte de esta experiencia fue que incluso con los padres jesuitas a los que ella se abrió, había veces que no podía hablar, que no podía decirles nada, uno de los jesuitas le dijo que tal vez sería una ayuda para ella, escribirle directamente a Jesús, por eso tenemos esas cartas, exactamente en una de ellas dice:- “En tu llamada me has dicho que tendría que sufrir mucho”.

 

Más información en el Libro “Ven y Se mi luz”
Edita Planeta-Testimonio

 

 

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