Audios Videos Documentos de la Iglesia

El Año Sacerdotal

El Papa Benedicto XVI anunció un año sacerdotal

Un ‘Año Sacerdotal’ en el 150 aniversario de la muerte del santo cura de Ars

Indulgencias en el Año Sacerdotal

Adopta un Sacerdote

. .

Madre Teresa habla a los sacerdotes

Veronica intercession for priests

Qué tremendo poder que Dios le ha dado a los sacerdotes

Madre Teresa responde a las preguntas sobre el sacerdocio

ORACIONES POR LOS SACERDOTES

El Pueblo de Dios ansia santos sacerdotes Movimiento del Corpus Christi

San Juan María Vianney, el santo cura de Ars

 


Cura de Ars

Vida del Santo Cura

El mensaje del Santo Cura de Ars

Novena a San Juan María Vianney

 

 

 

Novena a San Juan María Vianney 
DÍA PRIMERO
Fe ardiente. San Juan María Bautista Vianney tu naciste de una madre profundamente religiosa; de ella recibiste la santa Fe, aprendiendo a amar a Dios y a rezar. Ya a temprana edad se te pudo ver arrodillado delante de una estatua de María. Tu alma fue arrebatada de forma sobrenatural hacia las cosas más elevadas. A pesar del alto coste respondiste a tu vocación.
Contra muchos obstáculos y contradicciones tuviste que luchar y sufrir para llegar a ser el perfecto cura que fuiste. Pero tu espíritu de profunda fe te sostuvo en todas estas batallas. Oh gran santo, tu conoces el deseo de mi alma. Quisiera servir a Dios mejor. De El he recibido muchas buenas cosas. Por esto, obtén para mi más valor y especialmente una profunda fe.
Muchos de mis pensamientos, palabras y acciones son inútiles para mi santificación y mi salvación porque ese espíritu sobrenatural no impulsa mi vida. Ayúdame a ser mejor en el futuro.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA SEGUNDO
Completa confianza en Dios. San Juan María Bautista Vianney, ¡cuanta confianza tenía la gente en tus oraciones! No podías abandonar tu vieja rectoría o tu humilde iglesia sin verte rodeado por almas implorantes, que recurrían a ti al igual que hicieron al mismo Jesús durante su vida terrenal. Y tu, oh buen santo, les dabas esperanza con tus palabras que estaban llenas de amor para Dios.
Tu, que siempre confiabas enteramente en el corazón de Dios, obtén para mi una confianza filial y profunda en su Providencia. Así como la esperanza de bienes divinos llena mi corazón, dame valor y ayúdame a obedecer siempre los mandamientos de Dios.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA TERCERO
Amor verdadero al prójimo. San Juan María Bautista Vianney, por causa de tu amor a Dios mostraste una gran caridad hacia tu prójimo. No podías predicar el amor de Dios sin derramar lágrimas de amor. Durante tus últimos años parecía como si no pudieras hablar acerca de otra cosa o vivir para cualquier otra cosa. Así te sacrificaste a ti mismo por tu prójimo mediante el consuelo, la absolución y santificándoles hasta el límite de tus fuerzas.
Tu caridad me inspira a un mayor amor a Dios, un amor que se muestra más por los hechos que por las palabras. Ayúdame a amar a mi prójimo con igual generosidad a como Cristo los ama.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA CUARTO
Horror al pecado. San Juan María Bautista Vianney, tu fuiste tan inflexible contra el pecado, y sin embargo, tan amable y dispuesto a acoger al pecador. Acudo a ti hoy como si aún estuvieras vivo, como si estuviera arrodillado ante tus pies y pudieras oírme. Inclínate hacia mí, escucha al confidente arrepentido por las debilidades y acciones miserables.
Cura del Señor, infatigable confesor, obtén para mi el horror al pecado. Tu quisiste sobre todo que evitáramos la ocasión de pecar. Quiero tomar tu consejo y hacer la resolución de romper con los malos hábitos y evitar las ocasiones peligrosas de pecar. Ayúdame hoy a examinar mi conciencia.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA QUINTO
Confesor de almas. Oh Santo Cura de Ars, tu sabías cuan importante era una buena confesión para la vida cristiana. Para procurar felices frutos a millones de almas era por lo que tu aceptabas estar en un incómodo confesionario, que era como una prisión, hasta 15 y 16 horas en ciertos días.
Voy a intentar a desarrollar el hábito de la confesión frecuente, a prepararme adecuadamente cada vez y a tener siempre arrepentimiento de mis pecados, para que así la gracia de la final perseverancia y también la santificación de mi alma sean aseguradas. Pide por mi este gracia.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA SEXTO
Presencia real. Oh Santo Cura de Ars, cuyo único consuelo en este mundo era la presencia real de Jesús en el tabernáculo, ¿acaso no era tu gran felicidad distribuir la comunión a los peregrinos que te visitaban?. Tu negabas la comunión a las almas que se negaban a reformarse, pero a las almas de buena voluntad les abrías de par en par las puertas de la fiesta de la eucaristía.
Tu, que cada día en la Santa Misa recibías la Santa Comunión con gran amor, dame algo de tu fervor. Libre de pecado mortal, obtén para mi un sincero deseo de beneficiarme al recibir la Santa Comunión.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA SÉPTIMO
Ahuyentador del demonio. Oh Santo Cura de Ars, los infames ataques del demonio que tuviste que sufrir y las pruebas que te desalentaban hasta la fatiga no te hicieron abandonar la sublime tarea de convertir las almas. Durante muchos años el demonio vino a interrumpir tu corto descanso pero tu ganaste gracias a la mortificación y las oraciones.
Poderoso protector, tu conoces bien el deseo del tentador por dañar mi alma bautizada y creyente. El quisiera verme pecar rechazando los Santos Sacramentos y la vida de virtud. Buen santo de Ars ahuyenta de mi toda traza del enemigo.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA OCTAVO
Pureza exquisita. Oh Santo Cura de Ars, de ti un testigo de tu vida dijo esta frase: "Le hubiéramos tomado por un ángel en un cuerpo mortal".
Tu edificaste a tantos otros: la modestia y la exquisita pureza radiaban de tu cuerpo. Con ese encanto y con ese entusiasmo predicaste a otros acerca de esas bellas virtudes que tu decías se asemejaban al perfume de un viñedo en flor.
Por favor yo te imploro que unas tus súplicas a las de María Inmaculada y Santa Filomena para que siempre guarde, tal y como Dios me pide, la pureza de mi corazón. Tu, que has dirigido a tantas almas hacia las alturas de la virtud, defiéndeme en las tentaciones y obtén para mí la fortaleza para conquistarlas.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
DÍA NOVENO
Deseo de cielo. Oh Santo Cura de Ars, tus restos preciosos están guardados en un magnífico relicario, donación de los sacerdotes de Francia. Pero esta gloria terrena es sólo una pálida imagen de la gloria indescriptible que estas disfrutando con Dios. Durante el tiempo que permaneciste en la tierra solías repetir en tus horas de abatimiento: "ya descansaré en la otra vida". Ahora ya esta hecho: ya estás en la paz y felicidad eternas.
Deseo seguirte algún día. Pero hasta entonces te oigo diciéndome: "debes trabajar y luchar mientras estés en el mundo". Enséñame entonces a trabajar por la salvación de mi alma, a difundir la buena nueva, el buen ejemplo y a hacer el bien a los que me rodean y así poder recibir la felicidad de los elegidos contigo.
Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
¡Oh San Juan Vianney, patrón de los curas, 
ruega por nosotros y por todos los curas!

 

- A life under God’s eyes -Saint John Vianney [1786-1859]

http://www.arsnet.org/img-real/111a.jpg
J

" Nacido el 8 de mayo de 1786 en Dardilly, cerca de Lyon, de una familia de agricultores, Juan María Vianney vivee una infancia caracterizada por el entusiasmo y el amor de sus padres. El contexto de la Revolución francesa va, sin embargo, a influir mucho en su juventud: hará su primera confesión al pie del gran reloj, en la sala común de la casa natal, y no en la iglesia del pueblo, y recibirá la absolución de un sacerdote clandestino.  
Dos años más tarde, hace su primera comunión en un granero, durante una misa clandestina, celebrada por un sacerdote refractario. A 17 años, responde a la llamada de Dios: "quería ganar almas para Dios", dirá a su madre, María Béluze. Pero su padre se opone durante dos años a este proyecto, ya que las fuerzas faltaban en la casa paterna.  
Comienza a 20 años a prepararse al sacerdocio con el P. Balley, párroco de Écully. Las dificultades van a crecerlo: pasa del desaliento a la esperanza, va en peregrinación a la Louvesc, a la tumba de San Francisco Régis. Se ve obligado a convertirse en desertor cuando debe entrar en el ejército para ir a combatir durante la guerra de España. Pero el P. Balley sabrá ayudarlo durante estos años de pruebas. Ordenado sacerdote en 1815, es en primer lugar vicario en Écully. 

http://www.arsnet.org/img-real/111b.jpgEn 1818, es envíado a Ars. Allí, despierta la fe de sus feligreses por sus predicaciones, pero sobre todo por su oración y su manera de vivir. Se siente pobre ante la misión que debe realizar, pero se deja llevar por la misericordia de Dios. Restaura y embellece su iglesia,  funda un orfelinato: "El Providence" y toma cuidado de los más pobres.
Muy rápidamente, su reputación de confesor le atrae numerosos peregrinos que vienen a buscar ante él el perdón de Dios y la paz del corazón. Ante las muchas pruebas y combates, guarda su corazón arraigado en el amor de Dios y de sus hermanos; su única preocupación es la salvación de los almas. Sus catequesis y sus homilías hablan sobre todo de la bondad y de la misericordia de Dios. Sacerdote que se consume en amor ante del Santísimo Sacramento, totalmente entregado a Dios, a sus feligreses y a los peregrinos, muere el 4 de agosto de 1859, después de haberse entregado hasta el final del Amor. No era fingida su pobreza. Sabía que moriría un día como "prisonero del confesonario". Por tres veces había intentado huir de su parroquia, creyéndose indigno de la misión de párroco y pensando que era un obstáculo a la bondad de Dios más que un signo de este Amor. La última vez, fue menos de seis años antes de su muerte. Fue encontrado durante la noche por sus feligreses, que habían tocado la campana para avisar de su huida. Volvió a su iglesia y se puso a confesar, a partir de la una de la mañana. Dirá el mismo al día siguiente:  "hice el niño".   En su entierro había una muchedumbre de más de mil de personas, y entre ellas el obispo y todos los sacerdotes de la diócesis, venidos a rodear al que ya era su modelo.
Beatificadoel 8 de enero de 1905, fue declarado el mismo año patrono de todos los párrocos de Francia. Canonizado por Pío IX en 1925 ( el mismo año que santa Teresa del Niño Jesús) fue proclamado en 1929 “patrono de todos los párrocos del mundo”. El papa Juan Pablo II vino a Ars en 1986.
En la actualidad Ars acoge 450000 peregrinos cada año y el Santuario propone diversas actividades. Un seminario ha sido abierto en 1986, que forma a los futuros sacerdotes a la escuela del P.Vianney ; pues “allí donde los santos pasan, Dios pasa con ellos”.
Descubra la vida del Santo Cura de Ars en el vídeo, en italiano, realizado por el Santuario.

 

El mensaje del Santo Cura de Ars

El mensaje del Santo Cura de Ars para hoy, se resume en algunos puntos……
http://www.arsnet.org/img-real/113.jpg

Hombre de oración
Largos momentos delante del tabernáculo, una verdadera intimidad con Dios, un abandono total a su voluntad, un rostro transfigurado… son otros tantos elementos que tocaban a aquéllos que lo encontraba y dejaban percibir la profundidad de su vida de oración y de su unión con Dios. Fueron su gran alegría y el ambiente de una verdadera amistad con Dios: "Os amo, Dios mio, y mi solo deseo es de amaros hasta el último suspiro de mi vida". Una amistad que supone una reciprocidad, como dos pedazos de cera, precisaba el P. Vianney, que una vez fundidos no pueden ya separarse; así es nuestra alma con Dios cuando rezamos…
La Eucaristía celebrada y adorada, corazón de todo...
« Está ahí », exclamaba el Santo Cura mirando al tabernáculo. Hombre de la Eucaristía, celebrada y adorada; “no hay nada de más grande que el Eucaristía" decía. Lo que quizás más lo tocaba era constatar que su Dios estaba presente en el tabernáculo, para nosostros: "¡Nos espera! ." La conciencia de la presencia real de Dios en el Santísimo Sacramento fue quizás una de sus más grandes gracias y una de sus más grandes alegrías. Ofrecer Dios a los hombres y los hombres a Dios, el sacrificio eucarístico se convirtió muy pronto para él en el corazón de su jornada y de su pastoral.
Preocupado por la salvación de los hombres
Es quizás lo que mejor resume lo que fue la presencia del Santo Curaa durante sus 41 años de permanencia en Ars. Preocupado por su propia salvación y la de los demás, y muy especialmente la de aquéllos que venían a él o que tenía a su cargo. En cuanto párroco, “Dios me pedirá cuentas", decía. Que cada uno pueda gustar la alegría de conocer a Dios y de amarlo, y de saber que Él lo ama… en eso trabaja sin descanso el P. Vianney.
Mártir del confesionario
A partir de 1830 miles de personas vendrán a Ars para confesarse con él, más de 100 000 el último año de su vida… hasta 17 horas por día permanecía clavado a su confesionario para reconciliar a los hombres con Dios y entre ellos, el Cura de Ars es un verdadero mártir del confesionario, subrayaba Juan Pablo II. Subyugado por el amor de Dios, maravillado ante de la vocación del hombre, consideraba una locura el querer ser separado de Dios. Quería que cada uno fue libre para poder gustar el amor de Dios.
En el corazón de su parroquia, un hombre social,
No se sabe cuánto ha hecho el santo Cura como obra social" dice uno de sus biógrafos. Viendo en cada uno de sus hermanos presente al Señor, no se dará tregua para socorrerlos, ayudarlos, aliviar los sufrimientos o las heridas, permitir que cada fuera libre y feliz. Orfanato, escuelas, atención a los más pobre y a los enfermos, infatigable constructor,… nada le escapa. Acompaña a las familias y trata de protegerlas de todo lo que puede destruirlas (alcohol, violencia, egoísmo…). En el corazón de su pueblo, tiene en cuenta al hombre en todas sus dimensiones (humana, espiritual, social).
Patrón de todos los párrocos del mundo
Beatificato en 1905, será declarado el mismo año, el 12 de abril, patrono de los sacerdotes de Francia por san Pío X. En 1929, cuatro años después de su canonización, el Papa Pío XI lo declarará "patrono de todos los párrocos del munido". El Papa Juan Pablo II no dirá otra cosa recordando por tres veces, que "el Cura de Ars sigue siendo para todos los países un modelo sin igual, a la vez del cumplimiento del ministerio y de la santidad del ministro" "¡Oh que el sacerdote es algo grande! " exclamaba Juan María Vianney, pues puede ofrecer Dios a los hombres y los hombres a Dios; es el testigo de la ternura del Padre hacia cada uno y el artesano de su salvación.
El Cura de Ars, es nuestro hermano mayor en el sacerdocio, al lado de quien cada sacerdote del mundo puede venir a confiar su ministerio o su vida sacerdotal.
Una llamada universal a la santidad
Te enseñaré el camino del Cielo" había contestado al pastorcillo que le mostró el camino de Ars, es decir, te ayudaré a convertirte en un santo. "Allí donde los santos pasan, Dios pasa con ellos”, precisará él más tarde. Por último, invita cada uno a dejarse santificar en este mundo por Dios, a tomar los medios para esta unión con Dios aquí en la tierra, y por la eternidad.

(www.arsnet.org)