<<<Adviento con Santa Teresa de Calcuta>>>

Cuarto Domingo de Adviento - Amor>>>

 

Ahora que el Aviento se acerca a su fin, oremos para que Cristo venga verdaderamente a nuestros corazones.Señor,
llena nuestros corazones con tu amor, y así como revelaste la venida de tu hijo por medio de un ángel,
nos guíe por su sufrimiento y muerte a la gloria de Su resurrección. Amén.

Dios se ha hecho hombre. Se ha convertido en un niño. Con esto, El cumple la gran y misteriosa promesa de ser
Emmanuel: Dios-con-nosotros. Ahora Dios ya no es inalcanzable. Dios es Emmanuel. Al convertirse en un niño,
Él nos ofrece la posibilidad de estar en términos familiares con El. Esto me hace recordad de un cuento rabínico
de Elie Wiesel. Nos cuenta sobre Jehel, un pequeño niño que entra corriendo al cuarto de su abuelo, el famoso
Rabí Baruch. Unas lágrimas grandes caen sobre sus mejillas, y llorando dice, "mi amigo ya no me quiere. Es muy
injusto y malo conmigo." "¿Bueno, me podrías explicar esto mejor?" preguntó el maestro. "Está bien", respondió
el niño. "Estábamos jugando a las escondidas. Yo me estaba escondiendo tan bien, que él no podía
encontrarme. Así que simplemente él se dio por vencido y se fue a su casa. ¿No crees que fue muy malo?" El
lugar más emocionante para esconderse ha perdido su encanto porque mi amigo dejó de jugar. El maestro
acaricia la cara del niño. Ahora también él tiene lágrimas en sus ojos. Y le dijo, "si, esto no es bueno. Pero mira,
es lo mismo con Dios. Él se esconde y nosotros no lo buscamos. ¡Imagínate! Dios se esconde, y nosotros ni
siquiera lo buscamos." En esta pequeña historia, un cristiano puede encontrar la clave del antiguo misterio de
Navidad. Dios se está escondiendo. El espera que su creación se acerque a Él, El espera por un nuevo Si a su
venida, a que el amor nazca como una nueva realidad de su creación. La espera por el hombre. (P. Benedicto XVI)

Encendemos esta vela de amor, para recordarnos de que Dios es amor. Dios nos creó por amor y nos redimió
por amor y Él quiere nacer en nuestros corazones.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir
juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería
denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños
un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la
criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él
salvará a su pueblo de los pecados." Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el
Profeta: "Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-
con-nosotros"." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su
mujer. (Mateo 1,18-24)

"En Navidad Cristo viene a nosotros como un niñito, pequeño e indefenso, con mucha necesidad de todo lo que
el amor pueda dar."
"¿Estás listo para recibirlo? Antes del nacimiento de Jesús, sus padres pidieron por un simple lugar para vivir,
pero no había ninguno. Si Maria y José estuvieran buscando una casa para Jesús, ellos escogerían… ¿Tu corazón
y todo lo que posee?"
"Oremos para que podamos recibir a Jesús en Navidad, no en el frío pesebre de un corazón egoísta, sino en un
corazón lleno de amor, compasión, alegría y paz, un corazón lleno de amor por uno a otro." (Santa Teresa de Calcuta)

 

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