<<<Adviento con Santa Teresa de Calcuta>>>

Meditación con imágenes para la Segunda Semana de Adviento>>>

Oh' Príncipe de la Paz VEN
La Justicia florecerá en su tiempo, y la plenitud de la paz por siempre.

Contemplemos a Juan el Bautista. Está frente a nosotros desafiante y activo, un "estereotipo"
de vocación masculina. En términos severos, él nos pide metanoia, una transformación radical
de actitudes.
Aquellos que serían cristianos, debían de ser "transformados" para siempre.
Nuestra disposición natural, nos lleva a la tendencia de poner a nosotros mismos en el centro
de todo. Aquellos que quieran encontrar a Dios necesitan, una y otra vez esa conversión interior,
esa nueva dirección. Y esto aplica también a la perspectiva total en la vida. Día a día nos
encontramos con el mundo de las cosas visibles, nos arremete a través de publicidad,
transmisiones, tráfico, y todas las actividades cotidianas, a tal grado de que caemos en la
tentación de asumir que no hay nada más que esto. Pero la verdad es que lo que es invisible
es mucho mejor y tiene mucho más valor que cualquier cosa visible.
Una sola alma, en las palabras de Pascal, vale mucho más que todo el universo visible.
Pero para poder tener una conciencia viva de esto, necesitamos conversión, necesitamos
ver lo interior, para superar la ilusión de lo que es visible, y desarrollar los ojos, oídos y
el tacto para lo que es invisible. Eso tiene que ser más importante que cualquier cosa que
nos bombardea día tras día con esa exagerada urgencia. Metanoeite: cambia tu actitud, para
que Dios pueda vivir en ti, y a través de ti en el mundo. (P. Benedicto XVI)

Dios busca a personas que sean portadoras de su paz y la comuniquen. Pidámosle que no
encuentre cerrado nuestro corazón. Esforcémonos por ser capaces de ser portadores activos
de su paz, concretamente en nuestro tiempo. 
... Cuando celebramos la Eucaristía … Cristo se nos da, y así nos da su paz. Nos la da para que
llevemos la luz de la paz en lo más hondo de nuestro ser y la comuniquemos a los demás;
para que seamos artífices de paz y contribuyamos así a la paz en el mundo. Por eso pidamos:
Realiza tu promesa, Señor. Haz que donde hay discordia nazca la paz; que surja el amor
donde reina el odio; que surja la luz donde dominan las tinieblas. Haz que seamos
portadores de tu paz. Amén. (P. Benedicto XVI)

[Durante este Adviento] preparemos nuestros corazones para su llegada con gran amor
humildad y mansedumbre. Por tanto... repasemos línea por línea La Oración de la Paz: 
Señor, Hazme un instrumento de tu paz
Y meditémosla durante todo el día por toda esta semana repitiendo la oración una y otra vez,
los más frecuente posible y ponerla en práctica.
(Santa Teresa de Calcuta)

Señor hazme un instrumento de tu paz,
que donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo armonía; donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe; donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya oscuridad, ponga yo luz; 
donde haya tristeza, ponga yo Alegría.
Señor, haz que no busque tanto ser consolado cuanto consolar;
ser comprendido cuanto comprender; ser amado cuanto amar.
Porque es dando que se recibe, es perdonando que somos perdonados.
Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.
Amén.

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